martes, 15 de octubre de 2013

Historia del vino - Los sumerios, egipcios y fenicios.




Los orígenes del vino se remontan a la cultura sumeria o sumerios que significa “extranjeros de caras negras”,  una civilización que nació en Mesopotamia (Oriente Medio entre los ríos Tigris y Éufrates) unos 6.000 años A.C. aproximadamente y que significa “tierra entre ríos”. Hoy en día son los países de Irak (la antigua Persia), Irán y Siria. Se dice que esta civilización es una de las más antiguas en la historia de la humanidad y que provienen de los semitas y acadios.
Todo comienza con la aparición de la agricultura lo que conllevó al desarrollo de las ciudades. Aparecen la cerámica, los sistemas de riego, los templos urbanos, la rueda, el cálculo y la escritura entre otros grandes descubrimientos.

Los estandartes descubiertos  por los arqueólogos, nos muestran representaciones de la uva y del vino. Las investigaciones nos dicen que ya existían ánforas de barro donde guardaban el vino y vestigios de semillas de especies de vides silvestres. Para ese entonces los vinos eran muy rudimentarios, toscos, alcohólicos y poco bebibles. También aparecen escritos cuneiformes que nos hablan de vinos jóvenes y añejos.

En la Antigua Anatolia (sur de Turquía), existen yacimientos arqueológicos mucho más antiguos, aproximadamente 9.500 años A.C donde representaban al dios de la fertilidad con racimos de uvas. Los primeros cultivos de uva aparecen en el Cáucaso. Los actuales territorios de Armenia, Georgia, Turquía y Azerbaijàn. En esa región se usaba la palabra “voino” para identificar a lo que hoy en día conocemos como  el vino.

La vid llega rápidamente a Egipto 4.000 años A.C aproximadamente y aunque todas estas culturas trataron de mejorar la calidad del vino, los vinos siempre eran alcohólicos, dulces, densos y demasiado agrestes. Los egipcios empezaron a tecnificar el cultivo de la vid e implementaron las pérgolas para facilitar la recolección de las uvas, además ya para esta época aparece la especie de la “vitis vinífera” que es el nombre científico de la vid. Por otro lado el vino empezó a ser parte de las clases sociales altas, es decir los faraones y los sacerdotes solo podían beberlo ya que era un artículo de lujo. 

Cada año el faraón tenía un ritual de rejuvenecimiento  y renovación de su poder político y religioso,  así como en el ciclo de la vid,  que cuando se recoge la cosecha, después caen sus hojas y pareciera como si la planta hubiese muerto y renace después que el Rio Nilo inunda las tierras cosechadas. Este ciclo que ocurría cada año, se relacionaba con Osiris, dios de la muerte y del renacimiento.

Al mismo tiempo, en El Líbano, Los fenicios, una cultura muy hermética pero muy buenos navegantes y comerciantes expandieron el cultivo de la vid por todo el mediterráneo, el norte de áfrica y la península ibérica. Griegos y fenicios se encuentran y es en ese 
momento  donde comienza el florecimiento de otra cultura y el vino llega a ser el invitado de honor para otros tantos acontecimientos importantes que dejaron huella en la historia.


Por: Nadia Chujfi Mejía – Sommelier.

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